ANATOLE ESTUDIO



2012 diciembre. Gacetilla Festival Destravarte IV.
2012 diciembre. Sup. ADN Cultura, Diario La nación.

2012 octubre. Revista Danzar Mundos.

2012 agosto. Revista OKo (Brasil).

2012 abril. Revista Mila.

2012 marzo. Revista Ñ - Diario Clarín.

2012 febrero. Catálogo Carmen Sandiego.
2012 febrero. Revista Ñ - Diario Clarín.
2012 febrero. Diario La Prensa.
2012 febrero. Diario Ámbito Financiero.
2012 febrero. Revista Vanidades.

2012 enero. Blog A&R (Rosario).

2011 septiembre. Canal Much Music.

2011 julio. Sup. Brújula - Diario El Deber (Bo).
2011 julio. Diario El Sol (Bolivia).
2011 julio. Diario El Mundo (Bolivia).
2011 julio. Catálogo Centro Patiño (Bolivia).

2011 marzo. Canal NTN24 (Colombia).

2010 noviembre. Canal Crónica Musical.
2010 noviembre. Radio Uno.

2010 septiembre. Revista Regia Mag.
2010 septiembre. Radio La Tribu.
2010 septiembre. Radio FM Palermo.

2010 agosto. Web Diario Clarín.
2010 agosto. Diario Popular.
2010 agosto. Radio La Mega.
2010 agosto. Radio Patricios.
2010 agosto. Radio Frecuencia Zero.

2010 junio. Radio Uno.

2010 mayo. Revista Sala Grummo (Brasil).

2009 marzo. Diario Página Doce.

2008 diciembre. Revista Regia Mag.

2008 noviembre. Universidad de Palermo.

2008 septiembre. Revista Sin Límites.

2008 junio. Revista DMode.
2008 junio. Web Global Art.

2008 mayo. Web Cd Baby (UK).

2008 enero. Revista Inrockuptibles.

2007 marzo. Revista Llegás a Buenos Aires.
2007 marzo. Más que Mil Palabras - Canal Á.
2007 marzo. Canal Ciudad Abierta.
2007 marzo. Web San Telmo Online.
2007 marzo. Blog Imaginación Atrapada.

2007 febrero. Reseñas “Crying Ocean” (UK).

2006 septiembre. Web Spaghetti Abasto.

2006 agosto. Cosmo Urbano - Canal Utilísima Satelital.

2005 diciembre. Revista Experymental.

2000 julio. Canal Vía X (Chile).

2000 junio. Radio Libertad.

2000 mayo. Revista Inrockuptibles.

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Fetiche errático propone una muestra de dos artistas argentinos distantes en sus percepciones sobre la relación social y personal entre géneros, pero asimismo frontales y directos. Ambos exponen universos eróticos inconciliables contestando los esquemas convencionales, y lo hacen de formas tan encontradas como diversas son sus técnicas artísticas.

Anatole comparte el ensayo fotográfico como prueba -no trucada pero sí preparada- de un acontecimiento transcurrido: una experiencia diseñada para el deleite multisensorial y capturada en toda su extensión temporal. Así propone una sexualidad completa, orgásmica, cuya producción se acerca a códigos estéticos de ofertas más o menos explícitas y tangibles, y socialmente asimiladas. No ingenuamente Anatole trabaja con oficio una de las herramienta gráficas más particularmente eróticas y deudoras delmarketing: el book, esa lista que ordena y cataloga, antesala de la adquisición de un producto por su consumidor.

Sin embargo, él depara en el sujeto-modelo antes que en la mujer-objeto. A través de diálogos y formularios con preguntas precisas indaga las fantasías y las motivaciones. “Quién puede ser o no fotografiado”, se pregunta para pensar sobre “los cánones rígidos y excluyentes del concepto común que se le atribuye a la belleza”. Nos recuerda a la frase “no hay mujeres feas, sólo bellezas raras” que una vez leímos en el paragolpes de un acoplado. La suya no es sólo una postura de tolerancia ante esquemas estéticos impermeables, sino una conducta positiva y razonable con la que acepta la realidad y construye un glamour propio, descreído de la mentira neoclásica de la perfección ideal.

En tanto, Soledad Rithner deviene del principio íntimo y personal que observa a su propio individuo huésped, aquel que quiere encontrar su lugar. Esta relación interior-exterior se debate en el límite de un cuerpo vacío, hombre y mujer objetuales, tan trascendental en sus dibujos como en sus objetos. En los primeros es explícitamente problemática: una delicadisima membrana de separación entre ambos espacios; una línea delgada y continua constituye a la persona.

En sus objetos, en cambio, es una malla textil que lo sostiene todo y dialoga con un interior degradado a “relleno”, incapaz de sustentar la estructura. Estas figuras escultóricas con las que compone sus instalaciones, podrían tranquilamente recibirnos en la cama, donde pasan el tiempo mientras no están en una galería. Lujuriosas, con sus anatomías complejas, deparan en la masculinidad y proponen una sexualidad reservada, excitante en lo incómodo y desencontrada con el objeto “perfecto” de una fantasía. Con esa ocurrencia detona la rivalidad de género utilizando el grotesco y la caricatura (en definitiva, el humor) para hablar del dominio. Pone en contraste lo femenino y lo masculino según los estereotipos sociales, y nos hace sentir inseguros de sus correspondencias.

Entrevista a Anatole

¿Cuál es el vínculo que desarrollas entre la fotografía profesional de moda, el book como pieza gráfica y tu propuesta artística?

Tendría que empezar explicando mi forma de encarar cada trabajo profesional de book. Parto de la premisa de que me resulta mucho más interesante y rico para la modelo el profundizar en lo que es como persona y en todo lo que pueda brindar desde su actividad. No siento que haya que limitarse a mostrarla como algo “lindo”, un objeto vendible, que encaje con un patrón estético obligado. Al censurar la expresión de su personalidad, el resultado, aunque “aceptable”, a mi entender es chato y se queda a mitad de camino. Prefiero que sea un desafío, tanto para mí como para la persona a fotografiar. Cada individuo es diferente y hay que permitir el lugar en el que jueguen libremente sus inquietudes.
En “Histories de Femmes” asistimos a un tiempo en el que los participantes (de un lado y otro de la cámara) han olvidado el “por qué estoy acá”, un tiempo en el que se ha jugado. ¿Sentís que, a pesar de eso, se ejerce algún “tironeo” en el timón del proyecto en algún momento?

Histories de Femmes es un proyecto recíproco, en el que los conceptos a trabajar surgen del diálogo con la modelo a través de entrevistas previas a cada sesión. Diálogo entre mi propia estética y elementos reales que me llamaran la atención de sus experiencias propias, de su personalidad, de sus fantasías, para definir su personaje. Al ser variada la interacción en las diferentes reuniones, es decir el gran o limitado espacio que permitieran abrir para mostrarse como son, en algunos casos siento que había un tironeo hacia una estética que no estaba en mis planes, sea la tendencia al book tradicional, que me llevó a reflexionar si era el método adecuado. Por suerte en la mayoría de los casos la experiencia fue positiva y estoy muy satisfecho con el resultado. En cuanto a la sesión propiamente dicha, el método es diagramar los movimientos, la secuencia general a realizarse, que la modelo la entienda y junto a ésto se mueva con gran libertad.

¿Creés que la modelo llega hasta vos con alguna intención de ser consumida? Si te considerás involucrado en ese proceso de consumo ¿cómo mantenés la dimensión humana/ artística?

Bueno, es a lo que me refería recién en cuanto a experiencias negativas. Si la modelo meramente se acerca para “estar” en unas fotos, y no reconoce la posibilidad que podría generarle el transcurso de su participación no me es grato. Mi intención para Femmes parte de una burla, un revelarse ante el concepto absolutista que se suele dar a la belleza. ¿Quién no puede brindar algo interesante a una fotografía? Para esto busco generar el espacio para la curiosidad de modelos y no modelos en encontrarse y poder expresarse en la sesión. Cuánto más inquietud por pronunciar algo determinado, buscar poder sacar a la luz algo oculto tuviese, más atrayente es el resultado. Esa interacción y complicidad es interesante. Si el caso, por lo contrario, es exposición vacía y vanidosa no se logra lo que propongo. Una vez alguien me dijo algo interesante en relación al propósito de este proyecto, “¿quién busca más la aceptación?, ¿la chica regordeta y tímida que se acerca sigilosamente a la obra o la carnavalesca operada que pide flash y flash?” No hay ningún deseo de crear una obra únicamente para ser consumida, hay que atravesar el alma. Luego, bien, si la obra gusta bienvenido sea; pero no es el objetivo en sí. Son estadíos diferentes para la obra. ¿Por qué empecé a hacer esto? Porque de joven no encontraba otra forma para poder pronunciarme, era un muchacho muy tímido y era la única forma de poder decir las cosas que encontré. Todo parte de eso. Hay que darle movimiento al espíritu, generar. En Argentina, o mejor dicho en Buenos Aires más que nada, hay una marcada tendencia a la “fama por la fama”, hacer lo que sea con tal de trascender un segundo en las pantallas, y eso está muy feo. Es triste ver cómo el reality del norte se instaló, me produce asco; pero en definitiva es una sociedad que siempre se mantuvo en un híbrido, soñando con algo que no es. Diferente siento que es la idiosincrasia del pueblo boliviano, mucho más orgulloso de su propio ser. Johnny Rotten dijo algo así como “lo peor que podés hacer es buscar caerle simpático a los demás”. Una obra debe buscar su trascendencia en su participación en un cambio, en su manifestar del verbo y no en roer migajas de éxito.

Vemos vestuario y escenografía, y detalles formales emulando la foto impresa en revistas de más de treinta años ¿Cómo influye la memoria de esos tiempos en tu trabajo?

No sé realmente de dónde surge mi melancolía por un tiempo que no viví, pero soy consciente de eso, hay una fascinación enorme por estéticas pasadas que me lleva a aplicarlas naturalmente en mi presente. No busco dar con un estilo vintage en mis trabajos sino que al estar tan presente en mi imaginario, en mis recuerdos, se produce de esa forma. Se me ocurre que en gran medida ésto se debe a cierta herencia familiar en cuanto al gran desfasaje de años que tengo con mis padres y mi hermano. Haber heredado los juguetes de mi hermano, los perseverantes equipos electrónicos antiguos que convivían con nuevas tecnologías, las revistas que encontré en cajones y desembocaron en collages en mis paredes, los vestuarios increíbles de mi madre que desenpolvé y me llevé al estudio.. ¡hasta las pilas de diarios que había en el comedor se resistían al olvido!

¿Creés que, para proponer una apariencia, el autor debe creerla? Es decir, debe construir para sí la realidad falseada como una verdad ¿Hay mentira en tu trabajo?

En mi caso siento que todas las representaciones que busco, o surgen, son resultado de experiencias reales del día a día. Traducciones inconscientes que voy entendiendo, en algunos casos, mucho tiempo después. Pero mi arte está íntegramente ligada a mi vida, es el motor predominante. Hay obras puramente autobiográficas que tocan situaciones muy específicas; obras más libradas al azar, al salir a las calles en búsquedas inciertas, pero que igualmente deja en evidencia en dónde se apoya el ojo. O en casos como Femmes, donde insté a la representación realista y certera sobre cada participante.

* texto curatorial y entrevista a cargo de Marcelo Santorelli – Laura Martínez
(http://www.gruporufina.com/)