ANATOLE ESTUDIO

HISTORIES DE FEMMES (Buenos Aires, 2004-2011)

TEXTO CONCEPTUAL

Este proyecto, iniciado tímidamente en 2004 entre pausas de la producción de la obra Dernier Baiser, fue encarado desde la inquietud que me generaba la cuestión del "quién puede ser o no fotografiado", los cánones rígidos y excluyentes del concepto común que se le atribuye a la belleza, esa exigencia en la inevitable respuesta de la gente. Mi intención fue entonces permitirme y permitir un espacio donde toda mujer pudiera sentirse bella buscando su perfil desde sus propias vivencias, anhelos y/o preferencias estéticas, tanto desde lo tangible como desde lo subconsciente.

"Una especie de terapia", pensaba, a través de la cual lograran expresarse y dejar atrás absurdos prejuicios. Como para mí también, poder entender la femeneidad desde lo más profundo, desde sus secretos y sus sueños, representándola desde la mayor diversidad y la más rica naturalidad posibles para poder transmitirla con total fidelidad. Un tributo a lo femenino y, por qué no, a mi propia femeneidad.

"Una especie de rompecabezas", como tantos otros que vamos encontrando en el camino, pues decidí no darle una estructura fija, estática, sino limitarme a un delineado de pequeñas ideas que pudieran entrar en el más genuino diálogo con la experiencia real de cada participante a través de entrevistas fundamentales para la elaboración de sus personajes representativos y el resultado estético en la imágenes. Interacción, reciprocidad y complicidad puras.

Y así fue como esta libertad de acción me llevó también a sucesivos momentos de reflexión a través de los años. Como por mucho tiempo viví el proyecto sintiéndole una suerte de perpetuidad, "mientras siga encontrando diversidad la obra seguirá en pie", hoy siento que su metodología ya cumplió su ciclo y mis pasos me llevan a otro nuevo estadio en esta maduración de representar mis inquietudes personales.

Siento que es el momento adecuado para pasar a un nuevo proyecto dentro de mi obra, ya no soy el mismo de Dernier Baiser y quiero descubrirme en Bauiernoss.

(Febrero 2011)

de Leopardas y Sirenas reúne una selección de fotografías analógicas y digitales realizadas por Anatole. Tres sesiones que forman parte del proyecto Histories de Femmes (2004-2011).

Para el desarrollo de este proyecto Anatole diseñó una metodología de trabajo específica, que fue aplicando en las casi cien sesiones que componen el corpus total de la obra.

Partiendo de la confección de un formulario y realizando entrevistas personales a mujeres de distintas edades, nacionalidades y procedencias socio-económicas, fue construyendo un mapa de los deseos, fantasías y particulares ideas de la belleza femenina de cada una de ellas.

Toda la información recogida luego fue combinada con motivos elaborados por Anatole, y a su vez con imágenes de la historia del arte, la moda o el cine.

En este ejercicio de combinación entre la subjetividad de la modelo, la del fotógrafo y el imaginario colectivo de la belleza femenina, surgían varias indagaciones entorno a la construcción social del cuerpo femenino: ¿Qué es más personal y privado que mi propio cuerpo? ¿Cuánto hay de social en mi propia percepción del mismo?

Aunque algunos de los procesos en la producción parten de estrategias asociadas a disciplinas como la sociología o la terapia psicoanalítica, hay en las imágenes una búsqueda estética y un arreglo constante en las formas. La belleza va forjándose a partir de los recursos existentes: una tela blanca, dos platos de vidrio, un par de zapatos de cuero. La forma del objeto mínimo y precario se refuerza con la propia energía de la fotografiada.

La potencia de la imagen radica en la forma encarnada. Ya sea la mujer mítica, la alegórica, la fetiche o la chamánica, todas fluyen del diálogo que entabla la cámara con la persona. La imagen es el instante que permanece de ese dinámico intercambio.

*texto curatorial por Sol Rossi para la muestra de “Leopardas y Sirenas” ,2012.

Anatole comparte el ensayo fotográfico como prueba -no trucada pero sí preparada- de un acontecimiento transcurrido: una experiencia diseñada para el deleite multisensorial y capturada en toda su extensión temporal. Así propone una sexualidad completa, orgásmica, cuya producción se acerca a códigos estéticos de ofertas más o menos explícitas y tangibles, y socialmente asimiladas. No ingenuamente Anatole trabaja con oficio una de las herramienta gráficas más particularmente eróticas y deudoras del marketing: el book, esa lista que ordena y cataloga, antesala de la adquisición de un producto por su consumidor.

Sin embargo, él depara en el sujeto-modelo antes que en la mujer-objeto. A través de diálogos y formularios con preguntas precisas indaga las fantasías y las motivaciones. "Quién puede ser o no fotografiado", se pregunta para pensar sobre "los cánones rígidos y excluyentes del concepto común que se le atribuye a la belleza". Nos recuerda a la frase "no hay mujeres feas, sólo bellezas raras" que una vez leímos en el paragolpes de un acoplado. La suya no es sólo una postura de tolerancia ante esquemas estéticos impermeables, sino una conducta positiva y razonable con la que acepta la realidad y construye un glamour propio, descreído de la mentira neoclásica de la perfección ideal.

¿Cuál es el vínculo que desarrollas entre la fotografía profesional de moda, el book como pieza gráfica y tu propuesta artística?

Tendría que empezar explicando mi forma de encarar cada trabajo profesional de book. Parto de la premisa de que me resulta mucho más interesante y rico para la modelo el profundizar en lo que es como persona y en todo lo que pueda brindar desde su actividad. No siento que haya que limitarse a mostrarla como algo “lindo”, un objeto vendible, que encaje con un patrón estético obligado. Al censurar la expresión de su personalidad, el resultado, aunque “aceptable”, a mi entender es chato y se queda a mitad de camino. Prefiero que sea un desafío, tanto para mí como para la persona a fotografiar. Cada individuo es diferente y hay que permitir el lugar en el que jueguen libremente sus inquietudes.

En "Histories de Femmes" asistimos a un tiempo en el que los participantes (de un lado y otro de la cámara) han olvidado el "por qué estoy acá", un tiempo en el que se ha jugado. ¿Sentís que, a pesar de eso, se ejerce algún "tironeo" en el timón del proyecto en algún momento?

Histories de Femmes es un proyecto recíproco, en el que los conceptos a trabajar surgen del diálogo con la modelo a través de entrevistas previas a cada sesión. Diálogo entre mi propia estética y elementos reales que me llamaran la atención de sus experiencias propias, de su personalidad, de sus fantasías, para definir su personaje. Al ser variada la interacción en las diferentes reuniones, es decir el gran o limitado espacio que permitieran abrir para mostrarse como son, en algunos casos siento que había un tironeo hacia una estética que no estaba en mis planes, sea la tendencia al book tradicional, que me llevó a reflexionar si era el método adecuado. Por suerte en la mayoría de los casos la experiencia fue positiva y estoy muy satisfecho con el resultado. En cuanto a la sesión propiamente dicha, el método es diagramar los movimientos, la secuencia general a realizarse, que la modelo la entienda y junto a ésto se mueva con gran libertad.

¿Creés que la modelo llega hasta vos con alguna intención de ser consumida? Si te considerás involucrado en ese proceso de consumo ¿cómo mantenés la dimensión humana/ artística?

Bueno, es a lo que me refería recién en cuanto a experiencias negativas. Si la modelo meramente se acerca para “estar” en unas fotos, y no reconoce la posibilidad que podría generarle el transcurso de su participación no me es grato. Mi intención para Femmes parte de una burla, un revelarse ante el concepto absolutista que se suele dar a la belleza. ¿Quién no puede brindar algo interesante a una fotografía? Para esto busco generar el espacio para la curiosidad de modelos y no modelos en encontrarse y poder expresarse en la sesión. Cuánto más inquietud por pronunciar algo determinado, buscar poder sacar a la luz algo oculto tuviese, más atrayente es el resultado. Esa interacción y complicidad es interesante. Si el caso, por lo contrario, es exposición vacía y vanidosa no se logra lo que propongo. Una vez alguien me dijo algo interesante en relación al propósito de este proyecto, “¿quién busca más la aceptación?, ¿la chica regordeta y tímida que se acerca sigilosamente a la obra o la carnavalesca operada que pide flash y flash?” No hay ningún deseo de crear una obra únicamente para ser consumida, hay que atravesar el alma. Luego, bien, si la obra gusta bienvenido sea; pero no es el objetivo en sí. Son estadíos diferentes para la obra. ¿Por qué empecé a hacer esto? Porque de joven no encontraba otra forma para poder pronunciarme, era un muchacho muy tímido y era la única forma de poder decir las cosas que encontré. Todo parte de eso. Hay que darle movimiento al espíritu, generar. En Argentina, o mejor dicho en Buenos Aires más que nada, hay una marcada tendencia a la “fama por la fama”, hacer lo que sea con tal de trascender un segundo en las pantallas, y eso está muy feo. Es triste ver cómo el reality del norte se instaló, me produce asco; pero en definitiva es una sociedad que siempre se mantuvo en un híbrido, soñando con algo que no es. Diferente siento que es la idiosincrasia del pueblo boliviano, mucho más orgulloso de su propio ser. Johnny Rotten dijo algo así como “lo peor que podés hacer es buscar caerle simpático a los demás”. Una obra debe buscar su trascendencia en su participación en un cambio, en su manifestar del verbo y no en roer migajas de éxito.

Vemos vestuario y escenografía, y detalles formales emulando la foto impresa en revistas de más de treinta años ¿Cómo influye la memoria de esos tiempos en tu trabajo?

No sé realmente de dónde surge mi melancolía por un tiempo que no viví, pero soy consciente de eso, hay una fascinación enorme por estéticas pasadas que me lleva a aplicarlas naturalmente en mi presente. No busco dar con un estilo vintage en mis trabajos sino que al estar tan presente en mi imaginario, en mis recuerdos, se produce de esa forma. Se me ocurre que en gran medida ésto se debe a cierta herencia familiar en cuanto al gran desfasaje de años que tengo con mis padres y mi hermano. Haber heredado los juguetes de mi hermano, los perseverantes equipos electrónicos antiguos que convivían con nuevas tecnologías, las revistas que encontré en cajones y desembocaron en collages en mis paredes, los vestuarios increíbles de mi madre que desenpolvé y me llevé al estudio.. ¡hasta las pilas de diarios que había en el comedor se resistían al olvido!

¿Creés que, para proponer una apariencia, el autor debe creerla? Es decir, debe construir para sí la realidad falseada como una verdad ¿Hay mentira en tu trabajo?

En mi caso siento que todas las representaciones que busco, o surgen, son resultado de experiencias reales del día a día. Traducciones inconscientes que voy entendiendo, en algunos casos, mucho tiempo después. Pero mi arte está íntegramente ligada a mi vida, es el motor predominante. Hay obras puramente autobiográficas que tocan situaciones muy específicas; obras más libradas al azar, al salir a las calles en búsquedas inciertas, pero que igualmente deja en evidencia en dónde se apoya el ojo. O en casos como Femmes, donde insté a la representación realista y certera sobre cada participante.

*texto curatorial y entrevista a cargo de Marcelo Santorelli - Laura Martínez para la muestra “Fetiche Errático”, 2011.